Someone told me once that she didn’t think I needed encouragement because I was always so positive.  I guess she forgot I was human.  All of us as leaders need encouragement and affirmation.  But if I always base my success as a leader on what others are saying or not saying, I will soon become discouraged or disobedient to how God is calling me to lead.

I found myself in this place some years ago, feeling discouraged because a few Sundays  and a few weeks went by without anyone telling me how good my message was or how inspiring my leadership was.   It was silent.  But Jesus used this silence to show me how addicted I was to people’s affirmation, and how He longed for me to come to Him for encouragement.  I was then reminded of David in Ziklag, when he went from being a hero to zero in the eyes of the people in a few short days, and he had to learn to “encourage himself in the LORD his God” (I Samuel 30:6).

Where do you find your encouragement from?  There is only One Audience that will never leave you or forsake you, when you’re on the top or when you are crawling in your own sense of failure.  I want to encourage you today to learn from me, and let God be your Source of encouragement.  Sometimes He will work through others to encourage you, but be assured He is always working and He wants you to learn to encourage yourself in Him above all else.

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audience clapping

Alguien me dijo una vez que no creía que necesitaba ánimo porque siempre fui muy positivo. Supongo que ella olvidó que era humano. Todos nosotros como líderes necesitamos ánimo y afirmación. Pero si siempre baso mi éxito como líder en lo que otros dicen o no dicen, pronto me desanimaré o desobedeceré por cómo Dios me llama a ser el líder.

Me encontré en este lugar hace algunos años, sintiéndome desanimado porque pasaron algunos domingos y algunas semanas sin que nadie me dijera cuán bueno era mi mensaje o cuán inspirador era mi liderazgo. Fue silencioso. Pero Jesús usó este silencio para mostrarme cuán adicto soy a la afirmación de la gente, y cómo deseaba que fuera a Él para el ánimo. Entonces me acordé de David en Siclag, cuando pasó de ser un héroe a cero ante los ojos de la gente en unos pocos días, y tuvo que aprender a “animarse en el SEÑOR su Dios” (I Samuel 30:6).

¿De dónde encuentras tu ánimo? Solo hay Una Audiencia que nunca te dejará o te abandonará, cuando estás en la cima o cuando te arrastras en tu propio sentido de fracaso. Hoy quiero animarte a aprender de mí y dejar que Dios sea tu Fuente de ánimo. Algunas veces Él trabajará a través de otros para animarlo, pero tenga la seguridad de que Él siempre está trabajando y quiere que aprenda a animarse en Él por encima de todo lo demás.

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